REFLEXION DOMINICAL

ENCUENTRO CON GOROSITO…
1 DE CADA 5 JÓVENES EN AMÉRICA LATINA NO ESTUDIA NI TRABAJA
El título es la principal conclusión a la que arriba el estudio que lideró el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA) de Brasil. También participaron en el mismo la Fundación Espacio Público de Chile; el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Centro de Investigación para el Desarrollo Internacional de Canadá.
Los mayores índices de los denominados “ninis”, un término acuñado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para clasificar a los jóvenes que ni trabajan, ni estudian, se registran en México (25%); El Salvador (24%); Brasil (23%) y Haití (19%).
Por lo tanto unos 20 millones de jóvenes en América Latina y el Caribe, ni se desempeñan en trabajos ni son estudiantes, lo que representa un 21% del total de este segmento de la población tan importante en la región. La investigación titulada: “Millennials en América Latina y el Caribe: ¿Trabajan o estudian?”, analizó los datos recabados de 15.000 jóvenes entre 15 y 24 años, habitantes de zonas urbanas de: México, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Colombia, Perú y Haití.
Según el estudio en todos los países investigados hay un contingente expresivo de jóvenes que no trabajan ni estudian, en su mayoría pertenecen a las familias con menos recursos económicos. La problemática es multifactorial, pero entre las causas que la originan encontramos, las crisis económicas, la falta de políticas públicas, los problemas de salud y las obligaciones familiares.
También es necesario atacar “redoblando esfuerzos” para reducir las todavía altas tasas de embarazo en adolescentes que cercenan su futuro y afectan sobre todo a los jóvenes con menos recursos. Otro tema clave es “atender la calidad de la educación en todos los países de la región, lo que supone no sólo trabajar para mejorar la educación, sino potenciar las habilidades socioemocionales, como la responsabilidad, el trabajo en equipo, el liderazgo y el interés por aprender.
Con referencia al sexo de los “ninis”, el número de mujeres que no estudia ni trabaja, duplica al de hombres en esas edades; en algunos países como Brasil y El Salvador la cifra se triplica. Por otro lado el 70% de los jóvenes que desarrollan actividades laborales lo hace en el sector informal de la economía, y entre los que están en el mercado formal, hay una alta temporalidad.
Otra comprobación del estudio es que el 40% de los entrevistados (6000), no fueron capaces de hacer cálculos matemáticos: “muy simples y útiles para su día a día”, como repartir un monto de dinero en partes iguales.
No obstante, el documento informa que los jóvenes que fueron analizados; “con excepción de los haitianos”, tienen “mucha facilidad para lidiar con dispositivos tecnológicos” y “poseen altas habilidades socioemocionales”.
Además se comprobó que los “jóvenes de la región presentan altos niveles de autoestima y de autoeficiencia” para “organizarse” y “alcanzar sus propios objetivos”. Los investigadores consideran clave “la necesidad de inversiones en el entrenamiento y la educación de los jóvenes” y sugirieron la “adopción de políticas públicas” que les ayuden a “hacer una transición exitosa” hacia el mercado laboral.
Otro dato importante es que pese a que la cobertura de la educación superior en la región se ubica en promedio, al 40%, el 85% de los jóvenes de participaron de la investigación aspira completar su nivel de estudios superiores. Actualmente el 41% de los jóvenes de la región se dedica solamente a estudiar o capacitarse, el 21% trabaja, un 17% realiza ambas actividades y el 21% restante no estudia ni trabaja (ninis).
Sin lugar a dudas el valor de los datos y situaciones que nos provee esta investigación es fundamental para entender mejor la situación de los jóvenes en la región. Se deben impulsar medidas más acordes a los desafíos para desarrollar su potencial, algo especialmente relevante en un contexto de cambios profundos en el mercado laboral marcado por la irrupción de nuevos adelantos tecnológicos, que amenazan con automatizar tareas y ocupaciones cada vez más, y se piensa que las tasas de informalidad en la región pueden llegar hasta el 70%.
¡Hasta el próximo encuentro…!
Dr.(c) Washington Daniel Gorosito Pérez

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